el cansancio amargo de las palabras.
vive en el centelleo furtivo
de sus pupilas dilatadas.
Su alma ansiosa está abierta
a la música metálica del verso.
Ante la vida lejana y placentera
es sorda y altiva.
Sus pasos son extraños,
lentos e inaudibles
No se puede decir que sea bella
pero en ella encuentro mi felicidad.
Cuando necesito fortaleza
valiente y orgullosa la busco
para aprender de su tierna sabiduría
con todo delirio y languidez.
Ella es luz en las horas inciertas
sostén cuando todo parece perdido
y sus sueños exactos son como sombras
sobre la arena ardiente del paraíso.