Cuánto camino llevabas andando
pensando lo mismo que yo,
nisiquiera los días podías contarlos
habías perdido de vista el reloj.
Ahora vas a decir que se me hizo tarde
que fuimos demasiado cobardes
que yo me desesperé, y vos me esperaste.
Y eso que a veces 
pienso en la vida que voy a perderme...
sueño que venís a verme.
Si dejáramos de lado
todo aquello que nos duele
tendríamos un lugar 
para volver a ser alguien diferente.